martes, 28 de marzo de 2017

LIBRO DE HORAS


En mayo de 2014 Pilar y yo pasamos unos días en el norte. En ese viaje, entre otras cosas, visitamos el monasterio de Silos, y las pinturas rupestres de las cuevas de El Castillo y Las Monedas en Cantabria. Me conmovió la sensación de que en el monasterio románico y en las cuevas prehistóricas, pese a estar separadas por miles de años, se respiraba una atmósfera similar de calma, de introspección, de misterio. Esa sensación me provocó la necesidad de contar algo, aún no sabía muy bien qué.

Un par de semanas después vi por azar, en un estante, un viejo Libro de Horas Litúrgicas (que recoge las oraciones que hay que rezar en cada momento del día). Entonces supe que ése sería el recipiente perfecto en el que volcar lo que, desde el viaje al norte, se me estaba moviendo por dentro.
La elección del contenedor dictó en gran parte cómo sería el contenido, dio forma y estructura a lo que hasta ese momento había sido una nebulosa en mi cabeza.

Así, empecé a elaborar poemas que se ordenasen en torno a las horas litúrgicas, en los que pretendí encerrar la atmósfera de espiritualidad y silencio del monasterio y de las cuevas. El concepto de las horas propició además una reflexión sobre el paso del tiempo. Ha sido un trabajo lento, reposado, muy disfrutado, de mirar dentro, en el que me he permitido algunos juegos, como las ilustraciones que acompañan a los textos, o los guiños con los números, para evocar las horas (Cuatro partes, encabezada cada una por tres citas, doce poemas en cada parte…).
Y al fin, tres años después, por obra y gracia de la editorial Lastura, aquella idea nebulosa se convierte en libro, en Libro de Horas. Llega el momento de que lo que hasta ahora ha sido una experiencia íntima salga al encuentro de todos.

viernes, 17 de marzo de 2017

SOY TOLEDANO



La presentación de un libro de poesía. Una sala con un aforo de ciento cincuenta personas llena hasta arriba, con público de pie, y personas en la puerta sin poder pasar; el libro que se presenta se agota media hora antes de que empiece el acto. Parece algo increíble (milagroso, podría decirse, hablando de poesía). Pero fue justo lo que pasó ayer jueves en la Biblioteca de Castilla la Mancha, en el Alcázar de Toledo.
Se presentaba POETAS EN TOLEDO, 103 VOCES EN EL SIGLO XXI, una antología en la que ha trabajado con denuedo, durante meses, el profesor JAIME LORENTE, empeñado en arrojar luz sobre la rica y múltiple actividad poética que se desarrolla en la ciudad del Tajo.

En ella se ha reunido una muestra de la obra de ciento tres poetas toledanos, de muy diversas características: jóvenes y mayores, consagrados y desconocidos, inéditos y con obra publicada... Se ofrece así una completa perspectiva de la creación poética en la ciudad.

El libro se abre con un amplio prólogo (alrededor de cien páginas), con abundante material fotográfico, en el que se recogen las actividades relacionadas con la poesía, tanto escrita como oral, celebradas en Toledo en los últimos años. La pretensión de partida, dejar de manifiesto que algo se está moviendo, y mucho, en la creación y difusión poética, desde la base, dentro de la ciudad, queda más que conseguida.

Al montar la antología, Jaime Lorente ha tenido una mirada muy abierta y generosa, por lo que no sólo ha incluido a poetas nacidos o residentes en Toledo, sino a otros que participan con asiduidad en acitvidades en la ciudad. Tengo el honor de contarme entre ellos. Por eso, hoy, gracias a Jaime, aunque nací en Sevilla y vivo en Móstoles, hoy puedo decir con orgullo: Soy toledano.

EL DIGITAL. CASTILLA LA MANCHA

LA TRIBUNA DE TOLEDO.



viernes, 10 de febrero de 2017

lunes, 16 de enero de 2017

GENERACIONES



Hace algunos años escribí este poema, en el que reflexionaba sobre la constante e inevitable dialéctica entre generaciones (al parecer, un tema recurrente, al que volvemos de tanto en tanto):

Llegará un día
(puede que no demasiado lejano)
en que nos haremos viejos:
nos aferraremos
a nuestros planteamientos estéticos,
ya para entonces
caducos y acartonados.
Diremos que los niños modernos
(esos que aún no han nacido)
no tienen ningún respeto,
y que lo que escriben (sea lo que sea)
no es poesía ni es nada.
Pero, por fortuna,
los niños modernos, los aún no nacidos,
nos ignorarán (Si acaso
seremos dignos de alguna mirada displicente),
seguirán haciendo
lo que quiera que sea que inventen
y así cumplirán su parte del trato.