lunes, 16 de enero de 2017

GENERACIONES



Hace algunos años escribí este poema, en el que reflexionaba sobre la constante e inevitable dialéctica entre generaciones (al parecer, un tema recurrente, al que volvemos de tanto en tanto):

Llegará un día
(puede que no demasiado lejano)
en que nos haremos viejos:
nos aferraremos
a nuestros planteamientos estéticos,
ya para entonces
caducos y acartonados.
Diremos que los niños modernos
(esos que aún no han nacido)
no tienen ningún respeto,
y que lo que escriben (sea lo que sea)
no es poesía ni es nada.
Pero, por fortuna,
los niños modernos, los aún no nacidos,
nos ignorarán (Si acaso
seremos dignos de alguna mirada displicente),
seguirán haciendo
lo que quiera que sea que inventen
y así cumplirán su parte del trato.

jueves, 5 de enero de 2017

LA LEYENDA DEL HOMBRE BUENO

Una vez más, y ya iban más de dos mil años, los Magos de Oriente comenzaron a preparar sus regalos para llevar al Niño. Ese año querían llevarle algo especial, y por ello mandaron a sus emisarios, esos beduinos de la risa fácil y la cara teñida, por todo el mundo. Los beduinos buscaron en todas partes: perlas del Índico, diamantes africanos, plata de América, maderas perfumadas... pero no vieron nada lo bastante bueno para el Recién Nacido.

Entonces uno de ellos, el que en la Noche de Reyes más baila y más caramelos tira, vio algo perfecto, y salió corriendo a decírselo a sus jefes: “He visto a un hombre bueno: estaba en la cama de una clínica, y su alma era una joya preciosa. Ese es el regalo ideal”. Los Magos de Oriente tomaron nota, y aquel 6 de enero, después de recorrer todas las casas dejando juguetes, acudieron junto a la cama del hombre bueno, recogieron su alma, y fueron a llevársela al Niño.

Y cuenta la leyenda que, acostado en su pesebre, el Niño tomó aquella alma con cuidado entre Sus manos y fue feliz con Su regalo. Por eso, los que conocimos y quisimos al hombre bueno, los que llevamos su sangre, cada vez que miramos un Belén y vemos sonreír al Niño, sabemos que es porque tiene el alma del hombre bueno en Sus brazos, y eso nos hace felices.


Mi padre falleció el 6 de enero de 2006.

lunes, 21 de noviembre de 2016

ENVASADA AL VACÍO



Camiseta térmica, sudadera,
el diminuto anorak,
la capota del carrito,
un plástico transparente
envolviendo el conjunto.

Aún no hemos entendido
que es imposible
aislarte
de la tormenta

porque la tormenta eres tú

jueves, 17 de noviembre de 2016

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE CARMELO GONZÁLEZ EN MÓSTOLES

Haber escrito el prólogo de Exorcismo para todos los demonios, de mi buen amigo Carmelo González, y haber presentado ese magnífico libro, es una de esas alegrías que da la poesía.


domingo, 6 de noviembre de 2016

LOS NIÑOS HACEN POEMAS



Cuando estuve hace un par de semanas en el Colegio Mater Purissima de Madrid, compartiendo poemas de mis TEBEOS con chicos y chicas de primaria, los profes le dejaron como tarea para el fin de semana inventar un superhéroe, escribirle un poema y dibujarlo. Me han mandado algunos, y al ver esas hojas de cuadritos escritas por los chavales se me acumulan los sentimientos: admiración por la creatividad y la frescura que demuestran; tranquilidad al comprobar que en los colegios se está haciendo un excelente trabajo para la educación de los niños; emoción por ver cómo mis poemas sobre tebeos tienen unos hijos de papel tan aventajados; gratitud porque me hayan invitado a formar parte de esto.

Estos son algunos de esos emocionantes poemas:







viernes, 28 de octubre de 2016

EN EL COLEGIO MATER PURISSIMA


Llegar al salón de actos de un colegio. Ver que tres profes se han tomado la molestia de pedir tu libro por correo, y que lo tienen, lo han repasado y te lo comentan con cariño. Que lleguen setenta chicos y chicas de diez años, revoltosos y alborotados como es su obligación. Empezar a recitar poemas (que no están escritos para niños), y que te escuchen con atención y respeto; que aplaudan y se rían al final de cada uno. Que comenten con entusiasmo cada cosa que dices, que te pregunten cosas, que cada vez que preguntas tú algo se levanten un montón de manos, y estén deseando darte su opinión y sus ideas. Que si pides voluntarios para leer poemas en voz alta salgan varios. Que cuando termina el acto los chavales se te acerquen para seguir preguntando o comentando. Eso es lo que me pasó ayer en el Colegio Mater Purissima de Madrid, con los chicos y chicas de quinto de primaria. Eso es de las cosas que hacen que siga mereciendo la pena esto de la poesía.